lunes, 26 de agosto de 2013

Mi Amigo el Dragón (II Parte)



Su espectral figura me paralizó completamente cuando sus enormes ojos de llamas rojas voltearon a verme, pero aquella imagen quedó reducida ante mi horror al ver lo que estaba junto a aquel monstruo, era el Señor “R” tirado a los pies de la bestia con el cuerpo lacerado y la ropa casi quemada por completo, extendía sus manos hacía mi pidiendo auxilio con su inocente cara ahora llena de terror, entonces el dragón rugió con mayor fuerza y las paredes de toda la casa retumbaron de forma estrepitosa, miro al niño con sus grandes ojos rojizos y levantando una de sus patas de largas garras envueltas en llamas, se abalanzó sobre él, pisándolo con gran fuerza; un nuevo rugido metálico se escuchó en toda la casa mientras el señor “R” gritaba más y más, DETENLO!! DETENLO PORFAVOR, YA BASTA!!. 

Miré a mi alrededor y salí pronto en busca de ayuda, corrí con todas mis fuerzas pero por alguna extraña razón no avanzaba más que pocos metros del ático, grité pidiendo auxilio deseando que alguien más de la casa me socorriera, pero nadie vino, así que ante mi temor y los impulsos que provoca el miedo entré nuevamente al ático con la terrible idea de poder encontrar al señor “R” muerto a los pies de aquella bestia. Pero al entrar, el enorme dragón en un estrepitoso movimiento destellante extendió sus alas mostrando su increíble poder, tomó al señor “R” con sus enormes garras y luego de mirarme fijamente se abalanzó sobre mí como un depredador a punto de devorar su presa. Cerré los ojos y cubrí mi rostro con mis brazos, y un increíble dolor agudo se enterró en mi pecho similar al de una espada al rojo vivo cuando atraviesa la carne, grité con todas mis fuerzas y posterior a ello me sentí desfallecer en la habitación producto de aquél incomparable dolor.

Al despertar me sentía completamente confundido el ático estaba nuevamente como solía recordarlo, todo parecía estar en su lugar como si nada fuera pasado, me levante del suelo y miré hacia todos lados y en el acostumbrado rincón estaba sentado de espaldas a mí, con su camisa reluciente el señor “R”, dibujando con crayolas de cera sobre papel, me miró con su acostumbrada sonrisa, se puso junto a mí y dijo:

-Al fin despiertas, ¿cómo te sientes?

                Después de una breve pausa y una confundida afirmación con la cabeza me atreví a preguntar, creí estabas muerto ¿Qué pasó?  

El señor “R” volvió a sonreír e invitándome a sentarme me dijo:

                -No estoy muerto, podría decirse que soy casi inmortal pero tengo conocimientos que otros como yo han sido de una u otra forma asesinados.

-¿Otros como tú? Pregunté.

                -Si, otros como yo. Haber, "yo soy Tú", soy una parte de ti que vive siempre en los rincones de tu existencia. Soy tu “Yo niño”, tu ser siempre niño, el reducto de tu alma donde se esconde tu inocencia, tu dulzura, tu buena voluntad, tus alegrías y sonrisas, tu capacidad de amar y compartir, tus sueños y tu motor a la felicidad. SOY EL NIÑO QUE VIVE EN TI. Cada persona posee uno y no podemos morir al menos que las personas así lo decidan y permitan, aunque algunas personas creen haber matado a sus niños internos en realidad solo lo han recluido en otro lugar pero sigue vivo, aunque no viva en el ático de cuando en vez lo visitan a pedirle consejos como sueles venir tú.

- Todo aquello me parecía aun más confuso, así que pregunté: ¿Y el Dragón, y lo que pasó?

                -El dragón, mmm admito que siempre he tenido curiosidad en preguntarte ¿por qué un Dragón?, verás, el representa tus más grandes temores, las experiencias más dolorosas y traumáticas de tu vida, eso a lo que tanto temes revivir. Las personas suelen identificarlos con toda clase de criaturas en su mayoría fantásticas; arañas, leones, monstruos de toda clase, demonios o en tu caso dragones de fuego. Debo admitir que fue bastante atemorizante y muy fuerte contrincante pero estaba convencido que no podría conmigo, no creerás que estás medallas las he ganado solo con sentarme a dibujar ideas.

                Por un momento pensé en decirle que creía las medallas se las había hecho él mismo, pero pregunté: ¿dibujar ideas?

-Claro, dibujar ideas. Muchas de las cosas que se te ocurren las dibujo yo. Yo las hago, las envío al departamento del criterio y tu juicio se las entrega a tu inteligencia para que las lea, las proyecte o simplemente las complemente a las ideas de otros departamentos. Por ejemplo, las medallas en mi pecho fueron ideas mías en base a tus logros, puesto que aun son pocos y te falta mucho por recorrer decidí dibujarlas de cartón para recordarte que nunca un logro es muy pequeño como para no ser tomado en cuenta o muy grande como para no perseguir otro mejor. Esta es para mí una de las más valiosas que fabriqué.

Apuntó con su dedo una de las medallas de cartón de aspecto ordinario en su pecho. 

                -Esta te la otorgué el primer día que entraste por esa puerta para pedirme un consejo. No sé si lo recuerdas, pero no siempre has venido a verme. Te ha costado un buen camino darte cuenta que vivía aquí. Tristemente algunas personas mueren sin encontrar a sus niños internos. Peor aún creen que no existimos, convirtiéndose lentamente en maquinas frías que el mundo envuelve a su conveniencia. 

-Pero ¿y el Dragón de fuego, no te hizo nada?

                -Bueno, tu dragón es de gran tamaño, supongo vivió mucho tiempo encerrado por lo que tenía un gran poder. Se desabotono la camisa y mostrándome una espalda con cicatrices continuó. Este es mi recuerdo de aquel amargo encuentro, al igual que a ti, también me dejó marca.

Continuará

domingo, 25 de agosto de 2013

Mi Amigo el Dragón (Primera Parte)



En el ático de mi casa vive un niño algo peculiar, se la pasa solo deambulando por aquí y por allá, jugando a colorear las paredes del pensamiento, con ideas que deja desordenadas en la sala de mi creatividad. Esta podría ser la introducción perfecta que describe a tan misterioso ser que mantiene en la inocencia de su mirada el deseo de ser algún día un noble caballero de castillos de algodón distinto a cualquier otro jamás visto, uno que solo con su estandarte haría temblar al enemigo en batalla, casado con la más bella de las princesas de acuarela, su amada Eudaimonía, y dueño del más noble de los caballos, Justus. 

Admito que me cuesta referirlo en letras sin nombrarlo en pasado, pues por extraño que parezca las concepciones de tiempo-espacio en él no funcionan como en el resto de los habitantes de la casa; aunque lo escribo en pasado, lo recuerdo siempre en presente; ahora que lo menciono, nunca desde que descubrí que vivía ahí le he visto envejecer siquiera un solo día.

El señor “R” como siempre habría preferido que le llamara, era sin duda un niño de enorme belleza e inocencia, en su mirada parecía que podía ver el más hipnotizante de los oleajes marinos al caer la tarde, su sonrisa me recordaba a un antiguo parque que solía visitar con mi familia donde vendían algodones de azúcar de color rosado, su voz era cálida y podría jurar que su aliento en ocasiones tenía un aroma similar al pan recién horneado, su aspecto era bastante curioso, de piel morena y de ojos negros como la piedra de azabache, con cabello de igual color que era el típico caso de un olvido de corte, vestía siempre unos bermudas de jeans que parecían haber sido pantalones enteros en algún momento, tenía zapatos de caucho negro sin trenzas idénticos a los que entregaban las becas estudiantiles hace muchos siglos atrás, una camisa blanca de mangas cortas poseedora de un blanco deslumbrante como si una fuerza iluminadora le acompañara junto a muchas medallas de cartón pegadas en su pecho que daban la impresión las había hecho él mismo; pero lo más llamativo del señor “R”, era su peculiar sabiduría para entender las cosas de forma simple, que me cautiva aunque me pareciera extraña posesión para un niño.

Pero fue hace algunas noches atrás (pudo haber sido ayer, esta noche o hace siglos, no tengo certeza de ello), en que como costumbre fui a visitarlo para pedirle algunos consejos, esta vez sobre qué hacer con un arlequín que se cruzo en mi camino y no paraba de burlarse de mí. Estaba furioso, ante sus burlas y mi aparente incapacidad de vencerlo pues aunque intentaba ignorarlo  iba danzando a mi lado haciendo bromas pesadas y pedorretas, cantando cosas sin sentido repitiendo una y otra vez: 
 
-YO SÉ, YO SÉ, LO QUE ESCAPADO ESTÁ, YO SÉ, YO SÉ LO QUE TE PUEDE MATAR, SI PARA ÉL QUIERES LUCHAR ENTONCES TEN PORSEGURO QUE PERSEGUIDO SERÁS.

Por mis piernas pasaba el temblor de la ira al subir la escalinata del ático para ver al señor “R” y mis ojos se encendían botando llamaradas de intensos colores que inundaban el pasillo central. Llegue hasta la puerta que como de costumbre se encontraba cerrada, revisé mis bolsillos, tome con manos temblorosas la llave que siempre he llevado conmigo y me dispuse a abrir la puerta, pero un estrepitoso ruido inundó el lugar como un enorme metal cuando se retuerce ante la presión del océano; aquel espantoso rugido provenía del ático, así que con el cambio de sentir de la ira al temor sin pensarlo abrí la puerta y ahí estaba. Un enorme dragón de apariencia semiesquelética con la piel revestida de fuego balanceaba su cabeza de un lado al otro en la habitación, botando lo que parecían ser llamaradas de una especie de fuego negro impactante e incomparable con todo lo que había visto hasta entonces. 

Su espectral figura me paralizó completamente cuando sus enormes ojos de llamas rojas voltearon a verme, pero aquella imagen quedó reducida ante mi horror al ver lo que estaba junto a aquel monstruo, era…
Continuará

sábado, 22 de junio de 2013

Descubriendo lo ya Descubierto por Otros


A veces cuando me siento envuelto en los gratos momentos que me brinda quedarme en silencio, la mente me juega la pasada de recordar días pasados y mostrarme tal cual soy para luego preguntarme si he aprendido a reconocerme en el espejo de mi intimidad. Y es que a veces me siento como aquel caballero de pesada armadura oxidada que se planta ante un reflejo perfecto de sí mismo, incapaz de concebir por sus propios medios, aquella bella imagen de lo que es y por qué lo es. Pero fue hace unas pocas noches en los que me alejaba de este mundo sensible y me sumergía en breves instantes en mi pensar, que tuve una sensación de inconformidad, pues en mi limitada inteligencia he llegado a la conclusión que siendo esta tan pobre hay algo que siempre acaba siendo más sabio y astuto que yo, hasta el punto secuencial de tener que llegar a un ser ordenador, inmóvil y eterno, como dicen tantos filósofos en la historia, a uno que muchas religiones y personas en el mundo llaman Dios.

Pero este Dios es tan inaccesible para mí que siento que siendo fuente primaria de sabiduría, a las conclusiones que llego en realidad no las obtengo por mis propias fuerzas sino por una especie de ayuda, iluminación o inspiración extra a mi pensar, que de forma ordenada articula ideas en mi razón de forma directa y silenciosa. 

He intentado bajo muchos medios entenderle y acercarme más a Él por mis méritos, pero los esfuerzos han sido contrarios a mi ideal, no acaba resultando como en mi mente se fragua, sino que termino encontrándome envuelto en una confusión de lo que debo ser y lo que soy, de lo que soy y lo que fui, de cosas que le sobran a mi corazón y de otras tantas de las cuales carezco. De esfuerzos sísifos cuando antepongo mi voluntad a la de Él, cuando creo como absoluta verdad mi opinión y siento frustración al notar por boca de otros un detalle pasado por alto.

Así que conociendo el suceder de estas cosas y de esta extraña cosquilla en mi pecho, entré en un mundo desconocido hasta ahora para mí, uno que me revela de las cosas más simples la complejidad de su interioridad, más que la fachada que pueden alcanzar mis ojos. Me di cuenta que a mi alrededor sufren muchísimas personas, y que varios de esos sufrimientos se parecen a algunos ya superados en mi vida, otros son similares entre sí, y otros aunque son nuevos mantienen raíces exactas a los ya conocidos. La mayoría están relacionados al amor. Es la droga que buscan todos, incluso sin aceptarlo.

Pero hablar de Amor es ser cursi o ridículo hoy en día, las personas habitualmente solo ven fachadas y exterioridades respecto al tema. A veces hay límites marcados por un cuerpo considerado bonito, o por una agradable sonrisa, la idea de seguridad que genera el otro, o simplemente una mentira para no quedarse solos. Amar es pues, un acto simple que los seres humanos hacemos verdaderamente complejo, siempre buscado y no siempre encontrado, resulta algo más allá de fachadas y conformismo, es algo que al igual que esa sabiduría siempre instructora de mi pensar, me supera en el infinito pero que aun así puedo formar parte de ella y sentirla como parte de mí.

Eso es y tiene que ser Dios, eso que todos buscan como locos, eso que nos supera no es más que Dios, amar por lo tanto no es comparativo a dicho ser, sino que es igualitario. Pero que complejo es acercarse al entendimiento de dicho concepto, pues si me desprendo de lo repetitivo de la frase “Dios es Amor” entonces me encuentro con un mundo de infinitas exigencias, donde lo que soy, choca de forma abrupta con lo que deberías ser para alcanzar a dicho ser perseguidor de la conciencia y enamorador del corazón. Pues juro por el Sí que representa mi afirmación y solo por eso, que dicho pensamiento no me deja en paz ni me abandona por las noches, es como enterarse de un secreto que por más que desees ya no puedes sacar de tu mente. Dios es Amor.

Pero con ello  me pregunto, ¿Qué será de mi futuro?, ¿podré alcanzar algún día estar en perfecta comunión con dicho ser?, aunque mi corazón me indican que si es posible, y los libros de espiritualidad lo ratifican, veo la brecha como un gigantesco abismo que solo ofrece un solo camino para pasarlo, un camino lleno de escombros y demonios aguardándome, con un enorme monstruo verde escupe fuego en su comienzo, que a través del pánico que infunde su espectral figura hace temblar mis huesos, pues sus ojos reflejan innumerables vivencias y dolores que no deseo volver a ver. Pero ante él, he visto también que muchos bordean el camino para no afrontar sus demonios, aun a sabiendas que todos los que lo hacen no llegarán de forma plena a eso que tanto persiguen, sino de un modo incompleto y con más tragedia que las heridas que pueda producir el monstruo. Es escoger ir por otra vía más simple y placentera a cambio de un azote eterno en la espalda.

Así que decidí desde hace un tiempo atrás, atravesar ese tortuoso camino, admito que casi muero de pánico cuando semejante bestia se reveló ante mí mostrándome lo imperfecto que soy y la basta oscuridad que existe en mi concepción de luz; me mostró cual esfinge lo que enfrentaré y lo que he de descubrir para seguir avanzando. Pero más aún me mostró que todos esos horribles demonios son míos y solo míos, que cada uno de los que logro destruir me ofrece herramientas para ayudar a que otros tengan valentía de cruzar, y de fortalecer mi voluntad al seguir caminando.

Que compleja se ha vuelto la frase “Dios es Amor” y más aún alcanzarla, pero que gratificante es saber su existencia por cosas tan simples, que duro es el camino y que bella la compañía, que maravillosa la soledad que me brinda el silencio y la alegría que me regala el sonido de otros. Que descubrir tan curioso lo que alberga cada uno de mis demonios en su corazón al ser vencidos por mis débiles fuerzas. Qué curioso e inentendible a mis fuerzas me resulta Dios. 

Que extrañas las líneas que termino en este instante por el desespero de salir que retumbaba en mi cabeza…. Espero que no se pierdan en el viento vacío y alguien intente ver un poquito más allá de lo que muestren sus ojos.



lunes, 8 de abril de 2013

CARTA A VALENTINA



Querida Valentina, una parte de mí se moría por escribirte estas líneas, para ello decidí comenzar la presente colocando tu nombre y mi sentir hacia ti, ya que te sorprendería el interés que despierta en las personas los escándalos religiosos y todo lo que suene como materia para hacer comentarios acusadores y degenerativos de alguien que esté en el duro camino de la alegría de Dios.

He estado dedicando varios momentos de mis días a pensar en ti y eso me está preocupando, pues una parte de mi pareciera sentirse atraída y alegre por tu aparición repentina, pero otra parte se siente algo inquieta de observar mi entorno y saber que en días venideros lo compartiré contigo. Las cosas por aquí están algo difíciles no te lo negaré, en los periódicos se lee infinidades de crueldades, de injusticias, de manipulaciones y vicios humanos que se superponen a justamente eso, al ser humanos. Es todo un caos y una enorme confusión, las personas no tienen ni idea de que es lo que quieren ni cómo obtenerlo, se llenan con cosas pasajeras y una vez que las obtienen se sienten vacios, muchos ya no saben qué sentido tiene vivir, la vida pareciera ser un ligero momento que se puede hacer duradero haciendo caso omiso de las necesidades del mundo, suprimiéndolas por la satisfacción de la necesidad individual que en ese momento sobrevenga.

El poder está de moda (bueno, creo siempre lo ha estado), por aquí el deseo de obtener poder ha traído grandes problemas los últimos días, pues desde Asía se propone lo que sería una guerra de categorías bíblicas, que de llegar a realizarse daría a la muerte la tarea de pasar su mano sobre inocentes que siguen ordenes de corazones obstinados y ambiciosos. Es que por estos lares la palabra “patria” sirve para derramar sangre, manipular al débil, negociar con poderosos lo que nos pertenece a todos y darle un sentido positivo a la estupidez humana. 

Es conveniente decir que en Venezuela las cosas no son muy distintas al resto del mundo, aquí los zorros y los chacales se pelean el poder, prometen y se colocan mascaras tras mascaras para ser los amantes de la vanagloria, cada quien tiene su ejército propio, cada cual un plan de ataque distinto, en las calles me he topado en más de una ocasión a la muerte trabajando horas extras, y en los supermercados el reflejo del egoísmo humano.

Las personas buscan desesperadamente soluciones rápidas y eficaces a tanto ruido, el placer sirve como antídoto accesible para ello, por lo que lo sexual termina dictando muchas acciones, pensamientos y sentimientos humanos, ya no importa tanto el otro, sino la satisfacción personal, ya no importa la alegría de bailar y compartir, sino la de disimular el sexo bien vestido y parafrasear infinidad de tonterías para congeniar con el otro, ya no se plantea la ley de los contrarios en las personas sino que ahora se lucha porque se legalicen uniones entre el mismo sexo, y es tener el cerebro en el Medioevo atreverte a no aceptar que sea un sacramento de la Iglesia también. La tecnología crece y con ella la confusión, las personas se desesperan en tener lo último para sobresalir o solo por tenerlo, el aire huele a muerte y respirarlo mucho te puede contagiar de algo grave, la psicología le coloca nombres a todo para que las personas no se asusten, hoy existen infinidades de dioses que atienden a las necesidades de cada quien, están los que hablan de amor pero rechazan a sus madres, los que hablan de vida pero exigen animales muertos, los que hablan de igualdad pero condenan a algunos, los que se llaman creadores pero a cada momento avecinan un final caótico y apocalíptico etc. etc. etc. Te juro que en muchos de ellos veo más interpretación humana que existencia divina. A fin de cuentas todos tenemos un Dios a quien dirigimos nuestras oraciones, incluso los que se niegan a aceptarlo. Si Valentina, cada vez son más los que dicen que todo cuanto existe es una enorme casualidad, tan enredada que el ser humano tuvo que inventarse Dioses para darle una explicación, en fin, teorías van y teorías vienen porque “somos seres racionales y evolucionados, diferentes a los animales”.  Pobres animales.

Pues bien, este es el complicado panorama de lo que te espera, un mundo convulsionado, lleno de países convulsionados, con varios líderes ambiciosos y mentes confundidas, sin sentido ni dirección, con muchos Dioses o sin Dios, con un planeta lacerado que resuena desde sus entrañas su dolor a cada momento, con un futuro incierto pero que cada día apunta más y más a un cambio tan radical y contundente que muy pocos podrían lograrlo. 


He pedido a mi Dios, al Dios en el que creo y decidí creer luego de conocer a los otros, que envíe ayuda, que envíe auxilios para enderezar el camino, pues en mi espalda cargo parte de este mundo también y me resulta muy doloroso y cuesta arriba desprenderme de todo cuanto he conocido desde hace 24 años, pero de pronto supe que venías y con ello se iluminó mi esperanza, porque sé que eres la ayuda que tanto pedimos desde aquí, pues existe en tu vida una posibilidad única y maravillosa de cambiar al mundo desde la grandeza de lo poco que nos permite Dios, podrías ser una gran doctora, ilustre empresaria, una amorosa madre, una valiente defensora de derechos humanos, una fomentadora de valores, una brisa suave por la tarde que llene de paz a alguien, puedes y eres la esperanza de un mundo convulsionado, pues ante toda oposición Dios te ha susurrado al oído desde su seno… Vive Valentina y “ayúdame a ayudar a tus hermanos” que se olvidan de mí cada día más y del mensaje único que en todas formas, religiones, colores y culturas he intentado transmitirles… Ámense los unos a los otros como yo les amo….

Te doy las Gracias porque sin haber nacido ya estás cumpliendo tu labor, mantienes en ilusión y esperanza a tus padres y familiares, colocaste a tu madre en sintonía con tu creador y me regalaste a mí la inspiración necesaria para reflexionar sobre lo maravilloso que es estar vivo, aun en medio de las dificultades y convulsiones que grato es poder mirar al cielo, cerrar los ojos, sonreír y agradecer por todo cuanto tenemos para enmendar cualquier error cometido.

Si te esfuerzas en ser lo que Dios quiere que seas, en crecer en el amor en el que te envió y en cultivar cada día nuevas formas de amar y de transmitir tu sentir, te prometo que aunque muchas veces caigas siempre podrás ver la mano de Papa Dios tendida para ti, que hoy en día muchos en el mundo ya no ven.

Ahorita eres muy pequeña, bueno ni siquiera has nacido como para entender esto, pero precisamente escribo para cuando crezcas y el mundo te haga olvidar que eres y a dónde vas…

Quien te quiere desde la lejanía…. Ricardo