Una voz ahora
gruesa y carente de sentimiento alguno dijo:
-Te estaba
esperando
Aunque intenté
con todas mis fuerzas contener mi amarga sorpresa, pude sentir como de forma
sutil mi sangre abandonaba mis labios y aún sin verme, sentía la palidez
como un rayó cayendo sobre mi carne fría y temblorosa producto de un pánico
impactante que sin razón suficiente recorría mis venas.
No respondí a
las irónicas palabras y sin levantar la
mirada, pasando a un lado del arlequín me subí a la plataforma de colores, me
dispuse con mano temblorosa a presionar el botón de movimiento cuando una mano
fría como hielo apretó con fuerza mi hombro derecho clavando unas largas uñas
que parecían garras en mi piel; un susurro casi espectral se posó en mi oído
diciendo:
-No importa a
donde vayas, no importa que hagas o los caminos que tomes yo jamás me cansaré
de perseguirte, yo jamás me rendiré hasta que tu pié tropiece de tal manera que
ni al buen creador le permitas levantarte. Recuérdalo siempre.
Aquellas
palabras se sembraron en mí de tal forma que por un momento me sentí
desfallecer del terrible miedo que me embargaba y como acto impulsivo presioné
el botón de movimiento alejándome de aquel lugar a toda prisa hacia el castillo
del consciente.
En solo un instante me encontré estacionado
en un pequeño castillo no más grande que una cabaña; de color azul celeste sus
paredes junto a puertas y ventanas de madera oscura, daba la impresión de que
nadie vivía en ese lugar desde hace bastante tiempo. Aun con la sensación de
temor me bajé a toda prisa del vehículo pero al acercarme a la puerta tuve la
impactante sensación de caer al vacío, pues como por arte de magia aquel
pequeño castillo se había desvanecido y ahora estaba parado frente a la nada,
frente a un firmamento de castillos lejanos.
Volví al
vehículo buscando de alguna forma sentirme un poco más seguro y al voltear un
enorme castillo con paredes de oro y diamantes se presentaba ante mis ojos atónitos, luego de contemplarlo
por un instante me acerqué a sus puertas, pero como el humo de una vela recién
apagada se desvaneció, y terminé parado nuevamente en el aire. Volví a
retroceder hasta el vehículo y ahora se presentaba ante mis ojos un castillo de
apariencia rustica lleno de muchísimas ventanas abiertas con paredes llenas de
enredaderas, me acerqué lentamente y como en ocasiones anteriores se desvaneció
mágicamente.
Me quedé sin
retroceder pensando la razón del por qué pasaba esto, cuál era el acertijo que
debía resolver antes de entrar a tan misterioso castillo, pero un pequeño
apretón en mi pierna me alertó de la presencia del chimpancé. Miré hacia abajo
y ahí estaba, así que pregunté:
-¿Cómo puedo
entrar al castillo del consciente?
El chimpancé
no dijo palabra alguna pero con sus manos tapó sus ojos por un instante. Luego
hizo lo mismo con su boca y posteriormente con sus oídos. Yo aún más intrigado
pensaba que podía significar esto para poder entrar al castillo, así que me senté
en el vehículo intentando pensar con más claridad. Al cabo de unos minutos un
enorme castillo de paredes coloridas apareció ante mis ojos, tenía un pequeño
riachuelo alrededor con una suave y serena corriente de la cual desconozco su
procedencia, del mismo modo unas bellas puertas de cristal con una inscripción
en letras doradas que parecían brillar mientras me les acercaba.
“Transparente como estas puertas debe ser tu
presente, sereno y tranquilo como estas aguas debe estar tu mente, pues si
agitada estuviera la corriente, te aseguro que los sentidos te harían parecer como
un completo demente”
Entré junto al chimpancé por las enormes
puertas de cristal y mientras caminaba por un largo y lujoso pasillo de gran alfombra
roja como el de la realeza, pregunté a mi inteligencia:
-¿Qué
significa la inscripción de la puerta?
-El enano
chimpancé con una enorme sonrisa dejo ver nuevamente sus rosadas encías y
contestó:
-El miedo, el
temor, la euforia o cualquier otro sentimiento descontrolado no te dejan ver
las cosas con claridad. Por lo que debes estar tranquilo y sereno para estar
completamente consciente de tus actos y poder tomar decisiones que ayuden a
mejorar la vida en esta casa. El Arlequín se vale de estos descontroles para
lastimar y llevar a las personas a cometer sus más grandes errores.
Antes de
pronunciar palabra alguna detuve mi paso por la imagen que contemplaba ahora mis ojos. Me encontraba en una
habitación circular llena de señalizaciones que apuntaban a muchísimas puertas
de diferentes colores, texturas y formas ubicadas alrededor de la sala que al
igual que las señalizaciones cambiaban constantemente de posición y contenido.
En el techo muchas imágenes se mostraban como pequeños videos de momentos de mi
pasado, y una de ellas me mostraba a mí parado en medio de aquella extraña
habitación.
La
inconfundible voz del señor “R” resonó en la habitación y al bajar la mirada me
encontré con su tan agradable figura infantil.
-¿Qué tal tu
viaje yo grandote?, preguntó de forma sonriente
-Un poco
extraño debo admitir. Acababa de notar que el chimpancé nuevamente había
desaparecido, ¿Qué es todo esto?
-Esto es tu
consciente. Las cosas que sabes suceden en la casa. Es una habitación muy
variable, un día está de una forma y al otro completamente distinta; era mucho
más pequeña antes que comenzaras a escuchar a papa, ahora constantemente nuevas
imágenes se muestran en el techo y otras puertas se suman a la habitación. Yo
estoy aquí por ejemplo, pues ahora sabes que existo y quien soy; del mismo modo
detrás de estas puertas se esconden grandes alegrías, complejos pensamientos,
verdades fundamentales, aprendizajes, experiencias y ahora tu dragón.
-Curiosamente
que tu dragón se encuentre detrás de una de estas puertas significa que ya le
has dado un nombre. Que ya sabes a qué te enfrentas de alguna manera.
Pensé por un
momento en ello y admití verdad en aquellas palabras. Pero decidí preguntar:
-¿Por qué no
puedo recordar mis antiguos días en esta casa?
Él contestó
con serenidad. Tus recuerdos siempre han estado en el castillo de la memoria,
lo que pasa es que pocas veces…
Continuará

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